Dado que el capital humano es su «producto» principal, las empresas de consultoría siempre están, como es lógico, en busca de los mejores talentos. Esta lucha por el talento se ha intensificado en la actual fase de expansión económica, ya que muchas de las mentes más brillantes se sienten atraídas por las empresas tecnológicas a la hora de dar el siguiente paso en su carrera profesional.
Los retos a los que se enfrentan las empresas de consultoría de gestión se han acentuado, ya que el rápido crecimiento y la necesidad de contratar personal con conocimientos digitales han provocado que muchas de ellas se encuentren con falta de personal. Esta dinámica de escasez de talento se ha visto agravada por una fuente de competencia cada vez mayor: mientras que antes las empresas de consultoría competían principalmente entre sí y con los bancos de inversión para atraer a los mejores profesionales, ahora se enfrentan a un reto importante por parte de las empresas tecnológicas y las start-ups.
En el mercado laboral actual, muchos profesionales consideran que las empresas tecnológicas son lugares de trabajo más interesantes y, a menudo, ofrecen un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. Entre quienes buscan empleo existe la percepción generalizada de que las empresas tecnológicas son lugares de trabajo creativos y divertidos. En cambio, la opinión predominante sobre las empresas de consultoría es que… ¡no tanto!
Un nuevo estudio parece respaldar esta opinión. En un informe reciente publicado por Source for Consulting, titulado «Winning the talent war: Critical success factors for consulting firms»(Ganar la guerra por el talento: factores críticos de éxito para las empresas de consultoría), se entrevistó a más de 100 consultores en busca de empleo y se descubrió que un abrumador 70 % de ellos consideraba la cultura de la empresa como uno de los factores más importantes a la hora de elegir su próximo empleador. El segundo factor más importante —una buena trayectoria profesional dentro de la empresa— era una de las principales preocupaciones para el 55 % de los candidatos, mientras que el todopoderoso dólar solo fue un factor primordial en el 54 % de los casos.
En el mercado estadounidense, muchas empresas de consultoría señalan que resulta mucho más difícil ganar la batalla por el talento frente a las empresas tecnológicas, sobre todo en lo que respecta a los recién titulados. Es poco probable que la situación mejore a menos que las empresas de consultoría empiecen a trabajar activamente para combatir su imagen anticuada y se conviertan en«clientes preferidos» para sus consultores. Parte de esta ecuación también implica atraer a aquellos consultores que desean mantener su independencia, pero que, aun así, quieren trabajar de forma flexible para los clientes.